Por Área de Imagen y Comunicación de FABA
El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) confirmó recientemente la presencia de un caso de influenza aviar de alta patogenicidad (IAAP) H5 en aves silvestres halladas en la Reserva Laguna La Salada Grande, en la localidad de General Juan Madariaga, provincia de Buenos Aires. Este hallazgo se informó a través del Boletín Epidemiológico Nacional (BEN), y si bien representa un foco detectado en fauna silvestre, no modifica el estatus sanitario de Argentina como país libre de la enfermedad ni afecta las operaciones comerciales del sector avícola nacional.
La influenza aviar es una enfermedad viral causada por un virus del tipo A de la familia Orthomyxoviridae que afecta principalmente a aves domésticas y silvestres. Puede clasificarse en dos formas:
El caso detectado corresponde a influenza aviar de alta patogenicidad H5 en especies silvestres (como gaviotas y cisnes), confirmada por análisis de laboratorio oficial del SENASA.
Aunque no se reportan casos humanos asociados a este evento, el gobierno de la Nación Argentina recomienda:
Para productores avícolas:
Para tenedores de aves de traspatio y público general:
La influenza aviar es un virus que circula entre aves. En distintos contextos se ha determinado que algunas cepas pueden infectar a otros animales e incluso a personas, aunque estos casos son muy poco frecuentes y, en general, están asociados a contacto muy cercano con aves infectadas o ambientes contaminados.
Según organizaciones de salud internacional, la transmisión de la influenza aviar a personas es rara pero puede ocurrir. Cuando sucede, los síntomas pueden parecerse a los de una gripe común o una infección respiratoria, e incluyen:
En casos más graves, pueden presentarse dificultades respiratorias e insuficiencia pulmonar.
De acuerdo con las recomendaciones sanitarias nacionales e internacionales, incluida la Organización Panamericana de la Salud, la influenza aviar no se transmite a través del consumo de carne de ave o huevos que estén bien cocidos.
El virus:
El riesgo se asocia principalmente al contacto directo con aves infectadas o superficies contaminadas, no al consumo de productos avícolas elaborados bajo condiciones seguras.
Aunque el riesgo alimentario es bajo, las prácticas de higiene en la cocina son fundamentales para prevenir no solo influenza aviar sino también otras infecciones transmitidas por alimentos (como salmonelosis).
1. Higiene de manos
2. Evitar contaminación cruzada
3. Cocción adecuada
4. Conservación
En caso de hallar aves silvestres muertas o con signos neurológicos o respiratorios, se debe notificar a las autoridades sanitarias y evitar el contacto directo.
Se recomienda consultar a un profesional de la salud si:
No dudes en acudir al médico si observás estos signos, especialmente si hay antecedentes de exposición directa a aves silvestres o domésticas potencialmente infectadas.