El sobrepeso y la obesidad infantil son condiciones caracterizadas por una acumulación excesiva de grasa corporal que puede afectar negativamente la salud de niñas, niños y adolescentes. Estas condiciones se miden habitualmente mediante el Índice de Masa Corporal (IMC) ajustado por edad y sexo en niños mayores de 5 años, y mediante el peso para la estatura en menores de 5 años.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) describe el sobrepeso y la obesidad como el resultado de un desequilibrio entre la energía consumida a través de los alimentos y bebidas y la energía gastada por el cuerpo a través de la actividad física y funciones metabólicas, influido por factores ambientales, conductuales y sociales.
El sobrepeso y la obesidad infantil han aumentado de manera sostenida en las últimas décadas. A nivel mundial, en 2024 se estimaba que 35 millones de niños menores de 5 años tenían sobrepeso, y más de 390 millones de niños y adolescentes de 5 a 19 años vivían con sobrepeso, incluyendo una proporción significativa con obesidad.
Según datos recientes de UNICEF, por primera vez en la historia la obesidad ha superado el bajo peso entre niños y adolescentes de 5 a 19 años en muchas regiones del mundo: aproximadamente 1 de cada 5 niños y adolescentes está en situación de sobrepeso, y 1 de cada 10 vive con obesidad, lo que representa un importante desafío para la salud pública global.
En América Latina y el Caribe, la prevalencia de sobrepeso en menores de 5 años es superior al promedio mundial, y en niños, niñas y adolescentes de 5 a 19 años se observa una elevada proporción con exceso de peso.
El sobrepeso y la obesidad en la infancia son multifactoriales y reflejan la interacción entre varios determinantes:
El sobrepeso y la obesidad en niños no solo afectan el estado físico inmediato, sino que están asociados con un mayor riesgo de desarrollar enfermedades crónicas en etapas tempranas. Entre las consecuencias más documentadas se encuentran:
La prevención del sobrepeso y la obesidad infantil requiere acciones integrales a nivel individual, familiar y comunitario:
Alimentación saludable: Promover el consumo regular de frutas, verduras, granos integrales, proteínas magras y limitar la ingesta de alimentos ultraprocesados y bebidas azucaradas.
Actividad física regular: Fomentar la participación en juegos activos, deportes y reducir el tiempo frente a pantallas, buscando que los niños acumulen al menos 60 minutos diarios de actividad física moderada a vigorosa.
Entornos saludables: Implementar políticas que mejoren el acceso a alimentos saludables en escuelas y comunidades, regulen la publicidad de productos no saludables dirigida a niños y faciliten espacios seguros para la actividad física.
Educación y apoyo a familias: Capacitar a padres y cuidadores en pautas de alimentación saludable, rutinas de sueño adecuadas y hábitos de vida activos desde edades tempranas.
El abordaje del sobrepeso en niños debe ser individualizado y basado en evidencia científica. Incluye:
El tratamiento exitoso combina acciones familiares, escolares y de políticas públicas, reconociendo que el sobrepeso y la obesidad no son culpa individual sino reflejo de entornos que favorecen el exceso de peso.